domingo, 25 de junio de 2023

La garuma y el mar 

Doch reiner ist nicht der Schatten
der Nacht mit den Sternen,
wenn ich so sagen könnte, als der Mensch,
der heißet ein Bild der Gottheit. 

Pero más pura no es la sombra
de la noche con las estrellas
si pudiera decir, como el hombre,
que es llamado una imagen de la Divinidad.

Hölderlin


Un ave solitaria atraviesa la playa, volando hacia su bandada, lejos de la zona de nidificación, donde sus esfuerzos se baten en un duelo con la muerte, o quizá mejor, con la vida.

¿Qué es aquello que me atormenta, cuando veo la bandada surcar el cielo, atravesar el mar valientemente, buscando alimento entre las olas, en la arena mojada de la tarde invernal, nebulosa, de Pichilemu? 

El anhelo de volver, de ir, de llegar nuevamente desde donde he venido, sea lo que sea que eso sea, aunque quizá no exista, o solo exista en las palabras. Porque la vida de un hombre está mediatizada por múltiples realizaciones de sentido, por dejar el primer hogar y llegar a uno segundo, más extraordinario que el primero, aunque menos seguro o, quizá, más problemático. 

Esa ave solitaria que me llama se llama garuma. Vuela cientos de kilómetro por la costa del Pacífico, desde Ecuador hasta Chile. Desde donde yo la veo, es casi el lugar más remoto hacia el cual vuela, más todavía de su costa favorita, la costa del desierto. 

Miles vuelan para poner sus huevos en la zona más inhóspita del mundo, donde no hay vegetación ni agua. Vuela diariamente ida y vuelta, 180 kilómetros o más, para mantener la vida, no morir. Una lucha individual, ontogenética, para luego preservar la especie, lo intersubjetivo. Una autopreservación y una preservación de la especie, ¿con qué motivo? ¿Hay alguna razón para haber instaurado y preservado en este hábito que las pone entre octubre y febrero ante la muerte? 

Camino solitario por la orilla. El mar violento arroja olas que retruenan al caer, mi corazón late. A veces en las noches no concilio el sueño, mis tormentos retruenan en mi cabeza tal como esas olas en el mar. ¿Qué significa ser lo que no se es, o ir hacia un ser que inevitablemente al ser, dejaría de ser lo que se quiere? La vida, la autopreservación trascendental del hombre y las especies, con todos sus tormentos, pero también sus encantos, lucha, persevera por continuar en un mundo monstruoso. ¿Por qué tienen aplicación las leyes de la lógica sobre un mundo que es inevitablemente irracional? ¿Qué hace que coincidan todas las cosas en sí mismas y que podamos conectarnos con coincidencias que no dependen de nosotros, sino que no superan y están a nuestro alcance, como Ideas?

Hemos pensado que los animales son irracionales porque no participan del Logos y no se hicieron semejantes a un dios. Sin embargo, para mí, la lucha por el ser de la garuma, mientras vuela y coge pulgones en el mar, cuando viaja kilómetros en el desierto, no es menos parecida a mí. En el fondo, si dios nos creó a su imagen, entonces dios también es la garuma, porque el significado se incorpora en el mundo tanto gracias a ella, como gracias a mi.