viernes, 22 de septiembre de 2023

Viaje interestelar

Viaje interestelar

Te levantaste esa mañana de septiembre y te pusiste tu traje de astronauta.
Estabas lista para despegar.
Te habías formado por el poder centrípeto de sus esperanzas
por la añoranza, por las noches de anhelo sin dormir.
Te pusiste tu casco y te abrochaste el cinturón.
Te acomodaste en el asiento, con tu lomo encorvado,
buscaste una foto de aquellos que jamás pudiste conocer,
esa que te acompañaría en el viaje definitivo, interestelar.

En tu viaje sin retorno, descubriste los misterios de la vida.
- ¿Cuál fue el accidente que provocó lo que tanto les cuesta provocar?
Te preguntaste, mientras acomodabas tu cabeza hacia un lado.
Es que los misterios del dios son inefables
y quienes tratan de entenderlos buscan a contrapelo
un aliciente, un motivo, para poder morir en paz.
El amor surge de la vida,
aunque del amor, no surge, necesariamente, la vida.

Navegaste caminos inexplorados,
cumpliste sueños que jamás otro pudo cumplir.
Acomodada en ese traje de astronauta, en tu nave sempiterna,
descubriste que la fe y las ansias
no siempre
causan sobre lo real.
Pues lo real no es solamente lo propio,
sino que, también, aquello que se pone en contra nuestro.

Esta noche mirando las estrellas te vi pasar.
Ibas en tu nave, hecha de semilla de roble,
esa misma que recogí en un bosque de Müngersdorf
cuando mi corazón estaba tan anhelante como ahora.
Sé que sonreías, aunque solo lo presentí.
Y quiero que lo hagas, pese a que lo guarde en secreto.
La vida es esfuerzo, es lucha.
La vida se extiende infinitamente hacia la eternidad.