viernes, 30 de agosto de 2013

Eterno Desesperado

Enceguecido por la sombra de tu alma
cabalgo por la estepa de la memoria.
No hay más que soledad.
Y, aunque clame por ti,
no hay más que soledad y hastío.
El único propósito de mi cabalgata
esalejarme de tu centro,
pues el vacío me llena de oscuridad
como boca de muerto.

Viniste para hacerme la vida imposible,
como imposible hice la vida a otras.
Porque siempre el dolor hecho,
jamás es deshecho y retorna como el invierno.
Copos de nieve caen sobre la ciudad lobrega:
son cenizas de muerto, de incinerado.
Aunque atraviese el amplio tramo
que separa el jardín de tus habitaciones,
llevaré conmigo el incienso de muerto.

¡Lluvia! ¡Cae desesperada sobre mi cabeza!
¡Atrapa el viento que caló mis sentidos
y los emborrachó con su elixir ponzoñoso!
Finge, al menos, líquido bilioso,
humedecer mis ojos que están llenos de lágrimas.
Porque no encontraste mi cabeza vacía,
mi alma vacía,
mi pecho destrozado y sin corazón latiendo.
¡Arranca esta pena! ¡Abre la vena carcomida!

La mirada contempla en su esencia nublada
lo que otros cuerpos carroñeros comen.
Su brújula impertinente está obnubilada,
se antoja de vicios que no tienen cabida.
Viaja, derrocha, se emborracha del mundo
de los esqueletos vivientes que llamamos personas.
Y si ve de pronto un rostro sonriente,
se enamora.
Como los pájaros que vuelan desprevenidos,
se enamora del canto de las bocas siniestras. 

Y el minero enterrado con su sordo clamor
se escucha más fuerte desde el mismo Averno.
Y las aves vuelan por un cielo terrible
lleno de truenos y de tempestades holocaustas. 
El marinero ve tierra donde se le espera
con la daga lista para ir a su cuello
y detener su mirada
y detener su palpitación desolada
y detener, y detener su vida.

¡Tolvanera imperiosa, tímida nieve quemante,
hasta dónde llegarán mis calvarios altisonantes!
Busco una piedra para descansar el alma,
busco ser piedra, para repudiar el vicio
de la vida consciente, de haber sido lanzado
a un mundo vacío, desquiciado. 
Quizá este verso demuestre a tu alma
que no se parecen las flores de muerto
a las que coronarían tus pies, como una virgen romana.

Desquiciada mi mente te personifica
y mis pensamientos se transforman en un teatro trágico
donde se interpreta la obra de eterno retorno:
¿Quién soy, sino el eterno desesperado?


sábado, 24 de agosto de 2013

Libertad

La Libertad avanza disfrazada de monumento.
Canta temprano por la mañana
en el ruido seco de botas militares,
o en los ¡bang! oscurecidos de metales implacables.

La Libertad se muestra descarnada
en una oscura sala de dos seres
que juegan a destruirse la existencia uno al otro
con sus interrogaciones nihilistas
y sus caballos rotos.
Resuella en el llanto de un angelito
que conoce su ascendencia por fotos polvorientas.

Libertad es un nombre y una palabra
la humanización misma de la dignidad ontológica.
Es como una flor que crece en Atacama
con el verdor profundo de Valdivia.

¡Santa Libertad! Sueño erótico de pequeños tiranos
cuyos nombres se escriben con infamia en la Historia.
Suena tu nombre en el canto de un caza
y en el agudo sonido de un proyectil cayendo
(un niño observa al objeto desde el suelo)
Alimento terrestre, pánico obnubilado
recalcitrante en el alma de muchos, aunque no seas.

Libertad parsimoniosa, hija de reflexiones divinas,
huyes cada vez que tu nombre es pronunciado
por las mordaces bocas de los traidores con traje.
Brillas como ausencia en el horizonte, oscuro ocaso,
lengua desapercibida que alimenta la nada.
Libertad exámine:
cuando vengas no me llames por mi nombre
que el fratricida está saliendo del cuartel.

viernes, 23 de agosto de 2013

En silencio

Sumido en un contraste severo y perenne
exploto de pronto como una supernova,
pues estoy colmado de tu aroma y recuerdo
de tus alas doradas y tus cabellos de fuego.
Porque te transfiguraste al pasar por mi lado
y tus piernas te elevan de la tierra hasta el cielo.

Los dioses y los hombres se enfrentan en batalla;
los gemidos de los héroes resuenan 
como una página siempre abierta.
Apareces y desapareces portentosa,
con tu mirada abres puertas que me queman
y no puedo observarte sin preguntarme
hasta dónde llegan tus ojos relumbrantes.

Puede que hoy estés lo más cerca que te tenga en mi vida,
y que la agónica existencia sea mi dulce morada
con un cariz agrio como las gotas de lluvia
que caen constantes sobre la capital esta noche.
¿Puedes ver mis ojos, puedes penetrar su misterio?
Si abrieras esas puertas te verías multiplicada
por todas estas palabras que te rinden tributo.

No podría jamás dejar de soñarte
si me dieras esperanza de tan solo un minuto,
danzarían mis versos como las hojas de otoño,
volarían constantes como las aves de estío.
Probarían tu savia como las abejas las flores,
mis besos aclimatados a mares tormentosos.
Te buscaría desnuda y te transportaría,
a cielos etéreos en tolvaneras bruñidas
del oro más brillante, cual tus cabellos de reina.

¡Ven, acércate tibia como la miel deliciosa
que habita tus piernas pálidas y sencillas!
Hazte pan delicioso en hornos divinos,
dame amor relumbrante como un pasto elíseo
y probaré delirante tus besos callados,
tu respiración entrecortada, tus gemidos breves.
Yo seré como el sol que atraviese tu cuerpo
y serás como el valle que jamás toca sombra.

Esta noche verás una luz en tus sueños,
seré yo trayendo el fuego de Apolo.
Calentaré la totalidad de tus fríos espacios
y dejaré un canto que lo alumbre todo.
Borraré tus miedos con espada encendida,
seré guardián perenne de todos tus miedos.
Porque eres y serás el más hermoso sueño
yo te dedico estos versos y te amo en silencio.

jueves, 22 de agosto de 2013

Desde niño

Tu ausencia se siente en esta noche
De nubes oscuras atravesando el firmamento.
Es como si la conjunción del cielo
Te trajera liviana desde lejos.
Una lluvia se avecina, sin fuerza.
Son los vientos que la traen
Las que asoman tu aroma entre tinieblas.
¿Por qué hueles como primavera reciente,
Como hojas húmedas de rosas,
Como ramas secas en el bosque,
Como polen etéreo en la floresta?

Misterio inverso, revelame tu silencio,
Pues tus ojos hoy brillaron más que nunca.
Sabías decifrar mi mirada perdida en ti,
Ya que no controlo que proyecten
Los rayos amorosos que mi corazon
Empedernido cierne sobre ti.
Temo que todos de den cuenta que te amo,
Pero más temo perderme en tus ojos para siempre.
Ser presa, quedar enamorado para siempre
De tu ser cristalino en mediodía.
Te amo como no amaba desde niño...

miércoles, 21 de agosto de 2013

Atravieso la noche oscura y fría
tiritando entre la niebla proyectada.
Soy aparición de medianoche
absoluta flama opacada.
Lucho con etéreos fantasmas
de cicatrizadas llagas momentáneas,
prontas a ver brotar desde sí
ríos de sangre a borbotones
ante la inminencia del espíritu de vida
¡Déjame sumergirme en tus gemidos!

¡Love will tears us apart again!
y quizá me muera en el intento
de la búsqueda sin clara ganancia,
de un ambiente espeso sin destino.
Es que eres diáfana como los mares
por los cuales amanece el Sol de primavera,
mas no estás en mí sino solo en proyecto
y mis brazos buscan tus abrazos.
Te busco en medio de la noche
y esta niebla me sostiene como un sueño.

¿Acaso me necesitas como yo a ti?
¿Puede ser que mis labios se topen con los tuyos,
que la nieve se derrita en tu candencia,
que otros ríos desemboquen en tu océano,
que otra copa se llene casi entera?
Es que tus ojos de madera siempre fina observan
como dos faros anunciando una quimera.

Aunque mire tus ojos esquivándolos,
siempre me doy de bruces con su esencia,
con la deliciosa miel que de ellos brota,
con la cándida mirada que proyectan.
Haces eco de todos mis deseos,
te vistes de mañana como un hada en la floresta.
Encuentras mis sonidos más etéreos
en tu voz de sirena griega antigua.
Abrazar tus sueños, abrasar tus labios,
es un sueño que me tienen siempre en vela.

Je ne sui jamais seul avec ma solitud,
pues todas mis soledades llena tu entelequia,
tus cabellos brillando junto a Febo,
danzando como árboles al viento.
Eres vino blanco de espuma rebosante,
eres oro inca, eres diamante,
Dios labró con todos sus metales
la silueta apetitosa de tu cuerpo.
¿Por qué cada vez que me apareces
te vez bella como hecha de los sueños?

¿Puede una gaviota volar sobre tu pelo
sin dejar caer todas sus plumas,
haciendo nevar materia viva
sobre la piel lozana de tu geografía?
Como un salmón viajando río arriba
quiero dar saltos y saltos de energía
esforzándome para tocar tus cimas absolutas.

Mas la noche es fría y neblinosa
y no distingo tus ojos de madera.
Busco entre las calles tus gemidos
las notas opulentas del encuentro.
Dirijo hacia la luz todas mis miradas,
te exploro como bosque en pleno invierno,
con las hojas mojadas por la lluvia
un rocío de amor siempre sereno.
Porque te amo desde temprano hasta el ocaso
es que mi cuerpo desgastado yace exhausto.

¡Motívame!, mujer ojos de astilla
a ser mástil que corte en dos tus vientos.
A ser marinero constante en tus mares
bucear desesperado en todos tus océanos.
No me basta con verte sin besarte,
ni amarte con la brisa del mar junto a la arena,
sino que quiero abrazarte sin desvelo
acariciar tu rostro prolongado.
Dame amor, que yo lo tengo acá guardado
esperando abrirlo y desatar una tormenta.

¡Mírame!, por favor contempla mi mirada
y verás el reflejo de tu alma
adornada con etéreas flores, nobles alhajas,
vinculadas al vino más precioso.
Observarás el ancho de tus reinos
en mi corazón pequeño y absoluto,
no verás la mácula del odio,
ni los cantos severos del Averno.
Sólo entenderás que la lenta melodía
canta orgullosa todas tus facetas.

Porque eres y estás en esta vida
yo respiro del aire y de los vientos.
Sueño divino, piel blanca que yace recostada:
¡Suéñame esta noche y encontrémonos!









martes, 20 de agosto de 2013

Sol de mis planetas

Los rayos de Febo penetran la existencia
Donde me hallo aquí parado frente al mundo,
Esperando todos los aciertos,
Que parten desde ti hacia el infinito.
Busco concretizarme en aquello que
Puedo sentir y que falseo escribiendo,
Porque, ¿Cómo literalizar esos ojos
Maravillosos con los que miras,
Esas pequeñas puertas
Por las que puedo entrar en tus
Mundos sibilinos?

La fuerza de la palabra me parece cómica
En relación con la obstinada de tu ser:
No puedo objetivarte, ni escribirte,
Pues las dimensiones abismales
De la mansión que habitas
Están por sobre todos mis conceptos.
Eres tan luminosa, mujer, como Apolo.
O la flama traída por Prometeo,
O como Zarathustra bajando hacia los hombres,
O El Hijo enviado hasta la Tierra.

He jugado a vestirte con sagradas vestimentas,
Mujer abigarrada y absoluta,
Ni mis cantos han podido siquiera rozarte
Y llevarte una estrella a tus cimas.
He jugado con el cobre de tus ojos,
Con la tibia mirada que proyectas
Por entre jardines oscuros y confusos
A través de pilares y musas desgastadas
Y no te veo sino con mis ojos desgastados,
Para que te vuelvas estrella de todos los planetas.

Es tan frío aquí abajo donde no llegan
Los rayos absolutos de tu brillo
Que a veces duermo y te veo transfigurada,
Con tu sonrisa matutina ante el umbral
De mis recuerdos.
Proyectas sombras sobre todo lo que existe,
Diosa griega, Tierra mineral color madera,
No hay rincón de tu geografía inexlorada
Que me parezca innecesario ser sabido.
Porque vuelas como el canto de las aves
Es que amo todas tus piruetas.

Te das vuelta y tu mirada brillante
Ilumina de nuevo mi existencia.
No hay rincón de mi alma que no rebose,
Que no exija a gritos tu presencia.
Porque brillaste desde tu llegada
Al planeta oscuro en el que habito,
Es que mi ojo se ha regulado a mirarte
Llama absoluta de colores dionisíacos.
Y aunque estos versos no te toquen,
Son tuyos como el esplendor de lo divino.

Si te sigo no me ignores a conciencia
Mas espérame como el mar al río,
Deja hundirme en lo inmenso de tu océano,
Ser navegante itinerante de tu piel.
Quizá mañana encalle en tus encantos,
O puede ser que me hunda hasta el ocaso,
Pero cada día que te miro
Ante la pléyade de astros que te circundan,
No puedo desear más que lo absoluto:
¡Sé el sol de todos mis planetas!

domingo, 18 de agosto de 2013

A un amigo

El mediodía reflota ensimismado
En tu recuerdo irrefrenable.
Hoy nuestra memoria se llena
De tu sonrisa, de tus brazos fuertes
Y no basta lo nítido que te vemos
Cuando nos falta tu aroma.

Madres e hijas te buscan
En el recuerdo pasivo de objetos
Que habitaste como caracol
A su caracola escarlata.
Partiste como un viento
Que jamás regresó.

Me encantaría volver a mirar
Tus ojos invencibles
Y decirte que acá
Todos respiran tu recuerdo.
En las noches los perros lloran
Y los pájaros duermen sutilmente.

Cuando mañana te vea
En el ambiente absoluto,
Te cantaré estos versos
En tu aniversario primero
Y escanciaremos laa copas
Y la muerte estará vencida.

sábado, 17 de agosto de 2013

El mundo y una rosa

Un extraño mundo se desdibuja más allá de mi pupila:
es un mundo donde muchos tienen muy poco
y pocos tienen obscenamente mucho.
¿Dónde está el límite del exceso en esta tierra de nadie?
Me levanto temprano y veo rostros entristecidos,
bostezan y claman, sus vidas están en una rutina
y no ven más allá de sus miradas cansadas,
no encuentran la luz en sus almas rutilantes.
¿Dónde está el camino hacia la liberación de mi pueblo?
¿Qué pueblo, el chileno, el peruano, el boliviano, el argentino?
Mi pueblo es el de mi hermano, el que rompe todas las fronteras.
Nosotros somos la fuerza vital de la Latinoamérica unida.
Nos han hecho ver una locura hipostasiada,
cuando somos el brillo de esta tierra desolada.

Paseo mi mirada por los valles centrales,
por los ríos australes, los lagos interminables
y no veo más que vida, de todos y cada uno
que un hombre de corbata ha inscrito como suya
en la ridícula lista de la propiedad privada
un crimen según Proudhon, una amenaza según la izquierda
una necesidad proletaria, según el capitalista
y se hace de noche en nuestros ojos cansados
y no vemos el día en que puedan liberarnos.

Y todas las ideologías se transforman en sádicas prácticas
de políticos corruptos, de lobos disfrazados en trajes Zara
y no vemos más allá de las lobregas ventanas
del Transantiago aquel día de pago
cuando el dinero dura unos minutos en nuestras billeteras flexibles
que se tornan documenteras en cuestión de segundos.
Continúa la vida en su oxidado mecanismo
y unos pocos siguen siendo los amos del mundo.

Mañana cuando despierte sonreiré al menos
a ver si logro pulir la mugre con la que nos han cubierto el rostro
de todos los pueblos de todas las épocas
seres nauseabundos que hoy piden nuestro voto.
Te encontraré de mañana, con tus labios pintados
y tu mirada preciosa de profesora chilena.
Y entonces volaré tan lejos como podría hacerlo
con mis versos ocultos bajo el brazo desierto.

Prospectiva

¿Dónde guardaste el viento que acarició tu rostro
cuando en tiempos lejanos yo habitaba tu templo?
Y no bastaba más que la sonrisa abierta,
unas copas de vino y una mecha encendida.
Buscabas en el albergue de los besos idos.
Contemplabas cristalina la noche absoluta.
Una de ellas me preguntaste hasta donde se iba
esa gota infinita de mis besos callados.

Yo te vi aquella noche con tu sonrisa amplia,
con los ojos llenos de luces blancas.
Y no pude tocarte desnuda en mi cama,
pues volaste a otros mares más allá de mi ventana.
Te vestiste completa de los colores del cielo,
flotaste callada como una triste gaviota
atravesando un mar de silencio inmenso
y no te encontraste, porque estabas conmigo.

Si pudiera besarte aunque fuera un segundo,
no dudaría un minuto en enfrentarme contigo.
Desnudarte tenazmente con frenesí irrefrenable,
buscar tus lunares como signo de estrellas.
Viajaría por toda la piel de tus galaxias
y descansaría en tus senos orgullosos y frescos
como una flor lozana de primavera,
como una muchacha, como una cigarra.

Aunque busques y no encuentres este capítulo escrito,
no me llames cobarde por inventarme estos mundos.
Es que la noche es tan plena que la llevo con miedo
y refugio mi vida a la sombra de estos versos.
No, mi llanto no irá tras esos oscuros velos
de tu pálido rostro, de tu tímido templo.
Buscará otros mares, surcos ya conocidos
y esperará hasta el día en que sean los tuyos.

Luz de Luna

Luz de luna que reflejas su rostro en mis ojos
tráemela esta noche para besar su sonrisa,
para ser marinero en el mar de su tibieza,
para ocultarme en todos sus rincones.

Luz bendita hazla aparecer en lontananza
y que, lenta y suavemente, venga a mis brazos,
donde encontrará tu luz ensimismada
en un amor tibio como la miel derramada.

Su sonrisa se materializa, su mirada abierta,
sus ojos brillan ante la luz de la Luna
y ambos sabemos que el tiempo no importa
cuando el amor es amplio.

Luz dionisíaca, hazla historia en mi historia
y que, juntos nuestros cuerpos, dancen,
hagan historia absoluta, agua santificada,
y se derramen inmortales en el breviario del amor.

Luz abigarrada: ¿cuán distintos somos el uno del otro?
Sin embargo, otras veces me mostraste
que cualquier amor es posible en el vuelo breve
de una carcajada matutina, de una flor simple.

Te apareces tan enorme en la bruma nocturna
como un arcoiris surgido de la nada,
iluminas tanto y de tantas maneras
que mi cuerpo se marea mientras te contempla.

Luz absoluta y callada, como una pluma 
suspendida en un mar calmo,
luz inmaculada llévame a su cuerpo tan cansado
y hazme ser la cobija que precisa.

Luz del universo, Sol extraordinario, 
cristal deshilvanado, oro súbito brillante
no me la escondas, muéstramela tal cual es
en la desnudez descomunal enceguecedora y sempiterna.

¿Sabes a qué me refiero, Luz recalcitrante,
cuando clamo hacia ti, mirando a través de la ventana,
pidiendo un solo pétalo de sus senos delicados
para cobijarlo bajo la almohada y esperar que florezca?

¿Son mis peticiones ambiciones en extremo deshonestas?
¿Qué es mi ser sino el eterno esperanzado 
de esperanzas rebosantes de momentos fracasados? 
¿Es que acaso saciaré mi sed en eventos imposibles?

Luz de luna, tráela hasta mí, vestida de fatamorgana
como lámpara divina, como foco relumbrante
y coronaré su divinidad en un ósculo delirante
para poblar tu geografía de diamante.

Luz de luna, inmensa fuerza vital,
no portaré más estandarte que mi corazón desnudo
que, desnudando el suyo, lo nutre con amor.

Luz de luna, fiel reflejo de mi alma
refleja la suya y la abrazaré por siempre
hasta que tu luz deje de latir.


Sociedad enferma

Sociedad enferma
Donde nadie es
Y todos aparecen.
Sociedad enferma
Todo lo eres
En la nada.

Sociedad enferma
¿Dónde escondes
Tus tentáculos?
En las cimas de
Tus altos edificios
Cuelga tu inmoralidad
Con banderines
En cuyo centro
Aparece el rostro
De George Washigton.

Sociedad enferma
No nos enfermes más
Con tu absurdo relativo
Y tu aparente libertad.
Que quien mañana sea libre
Pueda cantar poemas
De los héroes vetustos
Asesinados en tu nombre.

Sociedad enferma
Eres una barbaridad.

jueves, 15 de agosto de 2013

Supernova

"Lo lamento", fueron las últimas palabras que resonaron dentro de la consulta. Con los rostros llenos de dolor, salieron, sin comprender todavía la magnitud de lo que hace cinco minutos les habían dicho. Se sentaron un momento en los asientos de la consulta médica y lloraron abrazados.

Los treinta años de su vida habían sido una vorágine de experiencias de liberación, de encuentros y desencuentros que jamás terminaban. Como todo hombre, había tomado sus decisiones. Algunas adicciones, genética, cosas desconocidas habían desembocado en un cáncer de garganta. Hasta ahora había sido una persona relativamente sana, salvo algunos accidentes contextuales. Sin embargo, ahora sabía cuánto tiempo le quedaba y eso no sólo era un motivo de desesperación propia de quien se sabe ante lo irremediable, sino que, además, era la coronación de las luchas vitales que había llevado a cabo. Ahora estaban juntos, después de tanto que pasó, pero...

Necesitaban caminar. La muchacha no dejaba de llorar. Había por fin madurado un sentimiento confuso, pero continuo que se le había formado en el corazón hace ya tantos años. Estaba desesperada, no concebía la idea de que la persona que más había amado en la vida se marchara tan pronto y menos de esta manera. El joven perdía la mirada en el horizonte, sintiendo sus brazos pesados y un profundo vacío en el estómago. Una sensación de malestar y un picor en la garganta. Se sentaron en las bancas de una plaza y comenzaron a conversar sobre el asunto: "Debe haber alguna posibilidad...", "Tranquila, veremos qué hacer" "Pero, ¡yo no quiero que te vayas!" "Ya me he ido, otras veces" "¡No para siempre! El tiempo nos juntaba igual, ¡acuérdate!" "Esta vez nos separa..." Las nubes blancas viajaban por el cielo como espuma sobre un océano parsimonioso. Un suave viento acarició sus rostros.

"¡Tendremos que salir de esta! Hagamos algo, ¡RECEMOS QUIZÁ! No te puedes ir, no tienes que marcharte, ¡no quiero que te vayas por favor!" La muchacha lloraba con su rostro hundido en el pecho del muchacho. Éste, recordó un viaje realizado hace años. Ella era muy joven y habían decidido escapar de su madre. Atravesaron el país una noche de noviembre con la lluvia del sur sobre sus cabezas. Recostada sobre su hombro, le dijo "Tú debes cuidarme. Necesito que me protejas". Él la miró con ternura y se sintió completa y profundamente enamorado: "Jamás te dejaré" En la ventana del bus una gota atravesaba lentamente su superficie. Entonces durmieron.

Estuvieron muchas noches sin dormir bien. Se abrazaban, se amaban, intentaban descansar. Los días se hicieron más cortos y las noches más largas; los cielos despejados se poblaron de nubes, cuyos ojos comenzaron a derramar lágrimas aceitosas sobre la ciudad de Santiago. Hubieron amantes que tuvieron mayor oportunidad de soñar. Ellos, mayor oportunidad de "estar". La simple presencia de uno en la soledad de la noche, era una llamada amorosa a la compañía. Se abrazaban y se besaban. Se dormían con lágrimas en los ojos y la radio quedaba encendida sin que nadie le prestara atención. De ese modo, el tiempo se fue alargando como las sombras nocturnas de la calle.

Una noche, mientras estaban abrazados, ella comenzó a llorar. "¿Por qué?, ¿Por qué nos pasa esto a nosotros?", gemía la muchacha con los ojos llenos de lágrimas. El joven miraba fijo al techo e intentaba ser fuerte. La abrazó y le beso la frente. Luego, acarició su cabeza y comenzó a relatarle cómo se conocieron. "Una mañana iba camino a la escuela y apareciste de la nada. Me pediste un cigarrillo y te lo ofrecí (también te ofrecí lumbre). Comenzamos a caminar y a conversar. Cada mañana íbamos juntos. Yo no sabía por qué iba con una desconocida, pues me disgustaba caminar con desconocidos. Entonces, un día, dejamos de serlo y nos enamoramos". La chica lloraba y lloraba sin poder contenerse. Su llanto era un leve gemido que partía desde el mundo hacia el universo. De pronto, el joven se levantó y caminó hacia la ventana: había parado de llover y observó el cielo. "Ven", le dijo. Se abrazaron muy fuerte y miraron a través de ella. "Está despejando. Mañana será un día hermoso y debemos aprovecharlo", musitó el muchacho. "Te amo", respondió ella. Las nubes negras se alejaban tras la montaña y entre los espacios vacíos que iban dejando aparecieron millones de estrellas. Se acostaron e intentaron dormir. Las estrellas que titilaban en el firmamento intentaron resistir un poco más ser supernova.

lunes, 12 de agosto de 2013

Poema Ontológico

Ser y sentir son lo mismo,
como pensar y ser lo son.
El viejo Parménides, 
en su miedo a la Nada
pavimentó Occidente de Razón.
Más me he sentido vivo
sintiendo que pensando,
y sentir es estar contigo.

¿Qué es tu mirada?
Es Ser en el misterio,
es tiempo remoto 
de pasados venideros
como un eterno retorno
de palabras ontológicas.
¿Te describo?
Una sola frase: Eres un Sol.

Eres porque fuiste y serás
en mi corazón una instancia viva.
Razón y Sentimiento,
más lo último que lo anterior,
porque eres más fuego
que quietud ontológica.
Te mueves, eres llama 
en esta casa vacía:
te espero de noche,
ven y seamos llama compuesta.

No serás lo que no quiero que seas,
porque lo que es depende
del que es queriendo ser Todo.
¿Dónde está el ser, en el pensar
o en el sentir?
¿Por qué tu absoluta belleza
y no más bien el no haberte conocido?
Porque por ti vivo herido
en angustias juveniles,
porque te recuerdo de noche
y en el despertar lluvioso.
Es porque eres más 
de lo que creo ser yo mismo,
cuando apareces y me sigues
y me siento tan pleno.

Es porque tu ser entero
se aviene a la existencia,
porque tu destinación
es ser y ser-conmigo,
porque todo el cuidado
lo obtengo de tus brazos,
de tu mirada matutina,
de tu sonrisa amplia
como playa en invierno.

Ser trascendental,
porque quiero conocer 
los límites que mi amor
se impuso,
ir comprendiéndolos a priori,
poco a poco,
y recordar sentimentalmente
que eres Poema Ontológico.

Mi vida y una quimera.

Soñé contigo y eras tan real
que mis palabras te alcanzaban
sin mucho esfuerzo.
Aparecías divina, con tu rostro alargado,
con tu flamante sonrisa,
con tus ojos parsimoniosos.
Y todo lo que hacía
era para ti:
mis palabras te rodeaban
y no necesitabas sino estar desnuda
para vestirte con ellas.

Te alcancé con mi vida
en cuenta regresiva:
no quise decírtelo, pero me iba.
Y quise tanto estar contigo,
pero no me atreví a buscarte,
por miedos pasados,
por tormentas recientes,
por decisiones torpes
y decepciones relativas.
Es porque no te tuve
por lo que te extraño.

Estoy seguro que un día
por más lejano que sea,
volverás como una quimera
a despertarme por las noches
y diré en ese entonces: ¿Acaso he vivido?
Y la respuesta dependerá
una vez más de ti,
y no podré responderme
más que desde la posibilidad.

Seré río permanente
del cauce de tu cuerpo;
seré viento desatado
sobre tus colinas turgentes;
seré ley y regente
de tus cósmicos labios.
Seré presente y olvido
del jardín de tu alma
y vendré cada noche
a recoger tus flores.
Porque serán siempre mías,
porque seré su alimento.

Mañana despertaré de nuevo
de esta loca fantasía
y me preguntaré de nuevo:
¿Qué ha sido de mi vida?

viernes, 9 de agosto de 2013

Perspectiva

Desde mi ventana se ve la orilla de una playa: llena de recuerdos, la arena va y viene con el resoplar del viento. Como un suave peine, las olas van atusando intermitentemente aquella orilla. Alguna vez nuestros pies descalzos dejaron sus marcas, muchos vientos atrás. Quizá en el futuro, nuevas marcas fecunden esta orilla que, desde que nos alejamos como dos cometas en el espacio infinito, no ha parado de llorar la espuma olvidada de una playa solitaria.

jueves, 8 de agosto de 2013

Gemido

El vidrio semiempañado de la ventana le permitía ver borrosas imágenes del exterior, donde la lluvia humedecía las calles, dejando una huella oleaginosa en cada vereda. La ciudad parecía más callada y más triste, mientras los amantes despoblaban las calles y se dirigían melosos a los departamentos desperdigados desordenadamente por toda su extensión. Una gota callada atravesó su mirada y centró su atención en el delicado cauce que se iba formando e inmediatamente borrando a medida que bajaba verticalmente por la ventana: "es como mi vida -reflexionó-, como en las noches que sigo habitando en la soledad de la existencia". En uno de los mitos de la Creación, Dios crea al hombre y, al verle solo, le ofrece compañía. Sin embargo, esa soledad no fue entendida sino en forma aparente: la soledad en la que concibió al hombre en su Perfecto Ser fue desde ya ontológica y atañe a cada nivel de su existencia como habitante del mundo. El primer hombre-mujer estuvo solo, como aquella tarde viajaba solitario en medio de la ciudad.

Se abrió la puerta del omnibus y una gélida ráfaga de aire penetró y abrazó a los pasajeros. Sintió un escalofrío recorriéndole la espalda: "Al menos, estoy vivo...", gimió. Un mendigo abordó la micro por una de las puertas. Estaba mojado y su mirada denotaba una tristeza consciente, mezclada con algo de dureza. Tiritaba en forma frenética, sin embargo, al paso de unos segundos arriba, dos jóvenes abrigados con chaquetas color amarillo, lo bajaban tomándolo del brazo: la ley no observa condiciones. Entre pifias y señales de molestia de algunos pasajeros, la vida en aquella ciudad olvidada por la geografía del mundo, volvió a lo cotidiano y el hecho no pareció continuar molestando a nadie. Años atrás, hubo un gran intento de disección del cerebro de muchos de los ciudadanos que habitaban esas felices calles, los cuales, comenzaron a vivir una vida que difícilmente escapaba al presente, a excepción de los días en que los créditos solicitados les recordaban las compras hechas bajo las condiciones de un pacto a futuro: sólo las relaciones económicas los transportaban al pasado o al futuro. Muchas veces, cuando pasaban por el costado de una tumba sin nombre, se quedaban preguntando cómo había gente tan olvidadiza que no grababa un epitafio en ellas. Así, pasaron los días viviendo en un eterno hic et nunc.

La tarde se hacía cada vez más fría, pues la lluvia declinaba. Él, observando viejos edificios abandonados, recordó el día en que su padre lo llevó a comer a uno de ellos. Entonces, como poseído por una pasión innecesaria, saltó de su asiento y tocó el timbre. Afuera la temperatura era considerablemente más fría que en el interior del omnibus, el cual se perdía por el camino hacia el poniente. Atravesó la calle corriendo y se encontró frente a un edificio de departamentos en el cual, alguna vez en el pasado remoto de su memoria, existió un restaurante que ocupaba el piso primero y segundo. Contemplando de pie la vieja estructura, las hojas caían mojadas y se apilaban pegajosas en las cuencas de los árboles que vivían atrapados en el cemento de la calzada. Sus recuerdos también lo hacían: se disparaban unos tras otros, apiñándose fisiológicamente en las cuencas de sus ojos. Quiso abrazar un pensamiento, un recuerdo, una idea, pero el inflexible transcurrir de la temporalidad de la conciencia le impidió tal placer. Comenzó a caminar.

Caminó y observó los rostros de las personas en forma desesperada, como buscando algo o alguien que lo trajera y lo uniera eternamente al club desmemoriado. Sin embargo, algo en su alma latía sin cesar impidiéndole tal giro. Se afirmó del tronco de un árbol y sintió cómo sus ropas iban mojándose y llenándose de un barro ceniciento. No soportó más el vacío y una profunda y poderosa náusea invadió su cuerpo: dos hilos de saliva expulsó de su boca y, de sus ojos inyectados en sangre, comenzaron a brotar ríos de lágrimas que no contuvo siquiera la mirada extrañada de los desconocidos transeúntes que a esa hora vivían en función de la borrachera de sus vidas sin sentido. Pues, ¿quiénes eran ellos, sino extenuantes y extenuados compañeros de camino, quienes con sus vendados ojos se acercaban cada día más a un exterminio irreversible? Un niño se le quedó mirando. Sus pequeños ojos se impresionaron y su mirada se cruzó con la suya: un bienestar momentáneo surgió, un impulso eléctrico circuló a la velocidad de la luz por todo su cuerpo, su cerebro envió señales desesperadas, pero intencionadas por la totalidad de su ser. Entonces, logró comprender por qué Dios salvó al único justo que habitaba en Sodoma y Gomorra...

lunes, 5 de agosto de 2013

Ojos secos

Me encontré con un día luminoso
en el que todos los soles
penetraron relumbrantes
por la panorámica de mi mirada
¿Fue de tarde o de madrugada?

No recuerdo otro momento
que tuviera la fuerza
de todos los mares juntos.
Ahí te encontré
meciéndote de luna en luna
como polvo cósmico viajero
de trepidantes cometas
que otrora habitaron mi galaxia
en épocas caducas.

Y, frente al árbol desnudo,
pude verte de nuevo
con la nitidez propia
de unos ojos maduros,
sin mis pupilas trizadas
por el llanto de la noche.

Es que fuiste tan grande
en la noche estrellada.

Tu mirada y mi amor
agolpado en mi pecho
llegaban de aquí
hasta las estrellas.
Mas, estrecharte sería
nada menos que una vieja quimera
en un porteño arcoiris desvanecido.

Valiste tanto como mi propia estrella
que guardaba de noche bajo mi almohada
esperando verte, quizás de improviso
e invitarte un café una triste mañana,
cuando mis ojos, ya vaciados de lágrimas
puedan contemplarte sin interferencia.

Y mi boca grite lo mucho que ha callado,
mis mejillas se sonrojen,
mi pecho palpite con fuerza
y mi mirada se proyecte en tu inmensidad.
Porque yo te encontré inmensa
en la oscura galaxia.
Porque yo te vi grande
en medio de otros claveles.
Porque yo supe amarte,
pero no retenerte.

Para dibujar la noche en que nos conocimos
en que tu mirada borracha se cruzó con la mía,
escogí los bemoles y los sostenidos
de esta música triste
que fue el haberte conocido.