exploto de pronto como una supernova,
pues estoy colmado de tu aroma y recuerdo
de tus alas doradas y tus cabellos de fuego.
Porque te transfiguraste al pasar por mi lado
y tus piernas te elevan de la tierra hasta el cielo.
Los dioses y los hombres se enfrentan en batalla;
los gemidos de los héroes resuenan
como una página siempre abierta.
Apareces y desapareces portentosa,
con tu mirada abres puertas que me queman
y no puedo observarte sin preguntarme
hasta dónde llegan tus ojos relumbrantes.
Puede que hoy estés lo más cerca que te tenga en mi vida,
y que la agónica existencia sea mi dulce morada
con un cariz agrio como las gotas de lluvia
que caen constantes sobre la capital esta noche.
¿Puedes ver mis ojos, puedes penetrar su misterio?
Si abrieras esas puertas te verías multiplicada
por todas estas palabras que te rinden tributo.
No podría jamás dejar de soñarte
si me dieras esperanza de tan solo un minuto,
danzarían mis versos como las hojas de otoño,
volarían constantes como las aves de estío.
Probarían tu savia como las abejas las flores,
mis besos aclimatados a mares tormentosos.
Te buscaría desnuda y te transportaría,
a cielos etéreos en tolvaneras bruñidas
del oro más brillante, cual tus cabellos de reina.
¡Ven, acércate tibia como la miel deliciosa
que habita tus piernas pálidas y sencillas!
Hazte pan delicioso en hornos divinos,
dame amor relumbrante como un pasto elíseo
y probaré delirante tus besos callados,
tu respiración entrecortada, tus gemidos breves.
Yo seré como el sol que atraviese tu cuerpo
y serás como el valle que jamás toca sombra.
Esta noche verás una luz en tus sueños,
seré yo trayendo el fuego de Apolo.
Calentaré la totalidad de tus fríos espacios
y dejaré un canto que lo alumbre todo.
Borraré tus miedos con espada encendida,
seré guardián perenne de todos tus miedos.
Porque eres y serás el más hermoso sueño
yo te dedico estos versos y te amo en silencio.
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