tráemela esta noche para besar su sonrisa,
para ser marinero en el mar de su tibieza,
para ocultarme en todos sus rincones.
Luz bendita hazla aparecer en lontananza
y que, lenta y suavemente, venga a mis brazos,
donde encontrará tu luz ensimismada
en un amor tibio como la miel derramada.
Su sonrisa se materializa, su mirada abierta,
sus ojos brillan ante la luz de la Luna
y ambos sabemos que el tiempo no importa
cuando el amor es amplio.
Luz dionisíaca, hazla historia en mi historia
y que, juntos nuestros cuerpos, dancen,
hagan historia absoluta, agua santificada,
y se derramen inmortales en el breviario del amor.
Luz abigarrada: ¿cuán distintos somos el uno del otro?
Sin embargo, otras veces me mostraste
que cualquier amor es posible en el vuelo breve
de una carcajada matutina, de una flor simple.
Te apareces tan enorme en la bruma nocturna
como un arcoiris surgido de la nada,
iluminas tanto y de tantas maneras
que mi cuerpo se marea mientras te contempla.
Luz absoluta y callada, como una pluma
suspendida en un mar calmo,
luz inmaculada llévame a su cuerpo tan cansado
y hazme ser la cobija que precisa.
Luz del universo, Sol extraordinario,
cristal deshilvanado, oro súbito brillante
no me la escondas, muéstramela tal cual es
en la desnudez descomunal enceguecedora y sempiterna.
¿Sabes a qué me refiero, Luz recalcitrante,
cuando clamo hacia ti, mirando a través de la ventana,
pidiendo un solo pétalo de sus senos delicados
para cobijarlo bajo la almohada y esperar que florezca?
¿Son mis peticiones ambiciones en extremo deshonestas?
¿Qué es mi ser sino el eterno esperanzado
de esperanzas rebosantes de momentos fracasados?
¿Es que acaso saciaré mi sed en eventos imposibles?
Luz de luna, tráela hasta mí, vestida de fatamorgana
como lámpara divina, como foco relumbrante
y coronaré su divinidad en un ósculo delirante
para poblar tu geografía de diamante.
Luz de luna, inmensa fuerza vital,
no portaré más estandarte que mi corazón desnudo
que, desnudando el suyo, lo nutre con amor.
Luz de luna, fiel reflejo de mi alma
refleja la suya y la abrazaré por siempre
hasta que tu luz deje de latir.
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