¿Qué sucede con la vida, con el mundo?
No sabemos hacia dónde vamos, estamos estancados, secos, "estériles", vivimos con una esperanza que se destroza a cada paso, que choca contra el temible manto de odio del que todo lo puede porque todo lo tiene, pero que precisamente tiene porque no quiere que tenga quien nada tiene.
Dolor...
Del no saber hacia dónde vamos, por no saber a qué nos enfrentamos, por el darnos cuenta que todas nuestras posibilidades alimentan sueños que sólo quedan en eso.
Sueños...
Cuando era niño y vivía en la casa con piso de tierra. El aroma de las flores del jardín de mi abuelita. Cuando no teníamos mucho, pero había mucha esperanza. ¿Por qué los pobres tenemos que tener deseos limitados y los ricos ilimitados? Quizá, dirá el liberal, porque ellos "no son flojos" tal como lo son los pobres. Flojos...
Flojos...
Toda la vida sacándose la cresta para tener lo que tiene. Aún así, sigue sin un peso en los bolsillos. Tiene sueños, muchos sueños, pero muchos no los puede concretizar, porque le ganó la pobreza, ese pensamiento de pobre que te impide planificar hacia el futuro porque el presente - a veces - es tan miserable y con el estómago vacío no se puede pensar... no se puede planificar nada.
El estómago vacío.
¿Cuántos niños hoy no tienen qué comer? ¿Cuántos ancianos no tienen qué comer? ¿Cuántas mujeres y hombres que luchan por el pan - aunque no pueden planificar - se quedan mirando el hambre en los ojos de sus niños sin entender nada, porque no se puede entender nada con el sufrimiento en los ojos y el hambre en el estómago?
Soledad...
¿Cuántos están(mos) solos atravesando la vida? ¿Cuántos más ahora, con sus soledades circunstanciales, porque no han reconocido que estaban solos incluso antes que el mundo se fuera a la mierda? ¿Cuántos solos porque están solos? ¿Cuántos solos porque están con alguien a quien incluso su sombra se le devuelve hacia sí mismo? ¿Cuántos solos porque ya partieron los que los acompañaban? ¿Cuántos padres, cuántas madres, cuántos hijos, cuántos nietos, cuántos esposos, cuántas esposas, cuántos y cuántos habitan mirando a través de la ventana a quiénes nunca más volverán? Pero la soledad se proyecta desde dentro, no es algo que venga desde el exterior.
Final...
Para terminar, preguntar... ¿dónde se metió dios en medio de todo esto?
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