No puedo esperar a que vuelva
el viento que quiso marchitarse,
como la rosa que envío a tus manos
esperando que de mi amor te des cuenta.
Por todos los círculos viajas,
como una cíclica brisa
que se deshilvana en suaves virajes
y su tierno girar mi sonrisa provoca.
Tímida Luna, vestida de lino amarillo
¡Ven y abrázame, belleza nocturna!
Trae tu luz relumbrante
y tus besos silueta de lirios.
Cortaré una ramita y la haré tu sustento,
pues no quiero que caigas herida
como un alma después del amor:
pequeña ramita, tu tienes mi corazón.
Y estos versos los canto al mirarte,
y cuando no te miro, te los canto,
en el llanto de tanto esperarte,
en la noche de ansias, de mucho desearte.
Duerme, sueña la noche absoluta,
cuando estés en mis brazos serás infinita.
Tranquila, ya vendrá el tiempo ansiado
y la vida de grandes sonrisas.
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