lunes, 15 de julio de 2013

Leteo

¿Dónde se fueron tus ojos eviternos? El recuerdo se transforma en la realidad más pura. Pensar y Ser son lo mismo, mis ideas vienen desde ti y se sumergen en todos mis momentos idos y futuros. Porque el bastión de mi memoria se forjó después de ti, cuando emprendiste tu viaje: nosotros, a diferencia de ti, nos quedamos bebiendo las aguas del Leteo.

Aquella tarde, te levantaste sin mirarme, porque sabías que ya no estarías a tu regreso. ¿Me recuerdas en la noche estrellada de nuestras vidas mancebas? ¿Cuándo fue eso? ¿Fue acaso, real? Una vida que no parta desde el caos no vuelve a nada sino al inconmensurable aburrimiento del cosmos: vuelve, no a la vida, sino a la nada. Yo me manifesté varias y de variadas formas a favor de ti y tú nunca te expresaste sino para formular tus cuestionamientos imbéciles. Mientras todas las teclas de mi piano sonaban en el corazón de este devaneo, tu mirabas hacia diversas perspectivas, no entendíamos nada, pero sentíamos todo. Fue cuando demostré tu imbecilidad emocional y tú la caótica dimensión de mi existencia. ¿Qué valía más, una profunda pereza existencial o un abigarrado y profundo sufrimiento sin sentido? Yo me quemé más fuerte que otras cerillas, tú viviste como una reliquia inverosímil. ¿Qué nos bastó? Solo un río donde beber el olvido del tiempo y del espacio.

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