Mirando un punto inextenso en medio de la oscuridad, como una experiencia banal y vesánica, se quedó recostado esperando a ver si vencía su letargo, si el insomnio abandonaba de una vez su cuerpo. Sintonizó una radio en tune-in para relajarse, pero continuó concentrado en otras cosas. ¿Cuándo me tocará ganar? Se preguntaba mientras hacia un recorrido mental por la semana que se marchaba aquella noche. El sonido del viento le recordaba tiempos pasados, en los cuales las noches eran tórridas en el placer y la pasión. Sin embargo, cuan lejos se sentía ahora de su constante huella, como un barco anclado en medio del desierto.
"Es posible que el sueño sea mejor que la realidad", pensó como queriendo dormirse con la ayuda de su voluntad (entonces, recordó una película italiana) No obstante, su pecho se comprimió y el sonido del mar no le permitió que las lágrimas escaparan (tanto bien le hubieran hecho) Cansado y aturdido, apagó su celular, se dio la media vuelta e intentó dormir prometiéndose a sí mismo, comenzar a ser feliz...
No hay comentarios:
Publicar un comentario