6:29 a.m. Pienso en ciertas cosas que no deberían pensarse a estas horas. Sin embargo, no podemos huir del infierno en que vivimos. Las horas se tornan pesadas como un magma ardiente, su peregrinar eviterno nos remite hacia estados annegados de misterio. Podemos coger todo lo que queramos de este mundo, pero jamás apropiarnos de su esencia: no estamos hechos para abrazar lo infinito. Quizá, por ese motivo se cree que Dios es quien sale al encuentro del hombre y no el hombre a Dios.
Nuestra contextura es tan frágil y estamos rodeados de esas diminutas tragedias que nos iluminan día a día: la noche no la aclara más la lámpara que mis meditaciones sobre la floja pesadez de estar vivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario