domingo, 15 de diciembre de 2013

Meditación

Esta es la hora cordillerana, la de los cielos malva, aquella en la cual el sol nos abandona dejándonos con la esperanza de que mañana volverá a salir. En esta hora hay cientos de recuerdos de otros tiempos, mejores o peores, quién sabe, lo importante es que no puedo sino mirarlos como el castillo que está encerrado en una burbuja de cristal. Aunque el calor es insoportable en esta ciudad de mierda, dentro de la burbuja nieva. Y no es que este pasando nada más que ahora, como si el invierno de mi corazón fuera una cuestión circunstancial. Hay días en que me rearmo, para continuar adelante. Hoy es uno de aquellos días.

Hoy es el día del recuerdo. Tantos y tan variados, imágenes pobladas por vivos y muertos, por momentos únicos como aquella noche nortina en que sacamos nuestras cabezas hacia afuera del pick-up de la camioneta que nos llevaba y entonces pudimos ver las estrellas como si estuvieran frente a nuestros rostros. O, cuando vimos unas extrañas luces en el lago Huillinco, que atribuimos a naves del espacio exterior. Todo es un recuerdo y no importa cuán fuerte o cuántas veces retorne a nuestra conciencia, pues de uno u otro modo, exudamos aquello que hemos sido y no hay mayor ciego que aquel para quien el pasado debe ser negado.

A veces, cuando me siento cansado, me vuelvo irrefutable. Puedo ser nada más que un argumento, pero más bien, realmente aquello que soy es una falacia. Mas, ¿qué es la verdad? Hoy nadie puede creerle a Machado, nos quedamos pasmados viendo transcurrir la realidad en frente de nuestros televisores o pantallas de aparatos tecnológicos y atribuimos la verdad a puras huevadas. Quizá algún día vuelva Dios y llene los estadios, patrocinado por Coca-Cola o Mc Donalds; quien sabe si vuelve resucitando los muertos y torturados, o quizá si resucita las flores que asesinamos para construir las carreteras que nos conducen por esta tierra que tanto amamos (?) Porque el mundo no es mío, ni tuyo, el mundo es de todos y los países son una imbecilidad.

Hoy yo no voté y me da lo mismo quienes hayan votado. En realidad la ciudadanía y el compromiso cívico son factores fundamentales para lograr construir una sociedad tan sofisticada y ordenada como la nuestra, donde un porcentaje ridículo de la población aglomera todos los bienes que los demás carecemos. Además, se acerca Navidad. Los mall llenos y los papás y mamás comprando desaforadamente objetos materiales, cuyo valor desaparecerá con la costumbre. Sería fantástico que transformáramos la Navidad en lo que realmente es, en el nacimiento de uno de los seres más maravillosos que han poblado la tierra. Y, quizá alguien pueda protestar o negar su existencia, o realizar aspavientos ateos... a ellos les digo: esos no son los cuestionamientos fundamentales, sino maneras de lanzar piedras contra un tanque y siempre me causarán risa, porque con sus argumentos -creen- se vengan en nombre de la Razón (¿no es eso acaso también un invento griego?) Yo no me fiaré más del pensamiento de ganado de las personas, yo intentaré vivir.

Y, para finalizar esto que acabo de escribir y que puede ser una tontería, te cuento que la verdad definitivamente habita dentro de tu corazón: no la busques en el rostro del otro, ni tampoco en las cosas materiales, ni en aquello que te rodea, cuando seas realmente feliz, los demás a tu alrededor también lo serán. En ese sentido, podemos interpretar la frase de Chris "Happyness is only real when is shared":

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