lunes, 2 de diciembre de 2013

Esperanza

No puedo esperar a que vuelva
el viento que quiso marcharse,
como la brisa que envío a tus manos
esperando que de mi amor te des cuenta.
Por todos los círculos viajas,
como una cíclica rosa,
que, desvistiéndose en suaves virajes,
con su tierno girar mi sonrisa provoca.

Tímida luna, vestida de lino amarillo,
Ven y abrázame, belleza nocturna
con tu luz relumbrante
y tus besos silueta de lirios.

Cortaré una ramita y la haré tu sustento,
pues no quiero que caigas herida
como un alma después del Amor:
pequeña ramita, tu tienes mi corazón.
Y estos versos los canto al mirarte,
y cuando no te miro, te los canto
en el llanto de tanto esperarte
en la noche de ansias, de tanto desearte.

Duerme, sueña la noche absoluta,
cuando estés en mis brazos serás infinita.
Tranquila, ya vendrá el tiempo ansiado
y con éste las tardes de grandes sonrisas.

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