Desde esta tarde cálida,
yo te escribo estos versos,
para acallar lo que siento,
para quemar el olvido.
Para hacer aspavientos
de mis sentimientos
y ser como una roca
empujada por las olas.
Desde esta tarde cálida,
yo te escribo estos versos,
y es porque el sol me molesta,
por lo que me he desnudado,
pero el Sol ha cambiado
y ya no es el de tu cuerpo
cuyo calor tan inmenso
se ha vaciado en el tiempo.
Eres ola callada de versos recientes,
como un cántaro a medio terminar.
Oyes, miras, ves,
pero ya no son mis cantos,
ni mi mirada,
ni el horizonte hacia el cual
juntos, nos dirigíamos.
Hoy tu sonrisa se refleja
en ojos que no son los míos,
pero que brillan con intensidad
ante tu excelsa belleza.
Desde mi desolada cabaña
te saludo al viento.
Desde esta tarde cálida,
yo te escribo estos versos,
porque fuiste y no fuiste,
porque estás y no estuviste,
porque cambiaste tu esencia,
porque fuiste tan mía,
que ni los cantos te cantarían,
que ni los ríos serían tu mar.
Desde esta tarde cálida,
yo te imploro estos versos,
porque te extraño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario