Sabes a olvido
como las gotas de invierno
que se han ido.
Sabes a olvido
como mi corazón
tan dolido.
Marchaste con tu vuelo
y se hizo largo,
tan largo
que me trajo tu olvido.
Ya no estás más
en tu recodo favorito
de mi corazón
que dejaste, vacío.
Sabes a olvido,
y también sabes a frío.
Pero el frío ya se va
y se acerca el estío.
Sabes a olvido,
pero más sabes a vacío.
Obligaste a mi alma
a olvidarte,
como obligan los inviernos
a abrigarte
de su frío constante.
Y ya no veo más tu cuerpo claro
ni tus gemidos junto a mi almohada,
pues ya te has ido.
Sabes a olvido,
a bosque desierto, baldío.
Sabes a olvido hipostasiado,
a lamento ontológico
a frío.
Sabes a olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario