domingo, 5 de mayo de 2013
Re-flexión..
Por qué pedir más tiempo, si en el que tuvimos nos esforzamos por hacernos obsoletos el uno del otro. Buscamos sin común-unión, nos proyectamos a distintos senderos. Imágenes novedosas, infieles de lo que predicábamos con los labios. Hicimos de la contradicción parte fundamental de este amor. Sin embargo, nunca supimos depurar correctamente, nunca logramos comprender el origen del amor inmenso que sentíamos el uno del otro. Quizá, los momentos infinitos fueron tan reales que aún refulgen como las estrellas muertas que vemos aún en el espectro nocturno, en el firmamento austral. Quisimos ser apolíneos, pero jamás pudimos de dejar de ser dionisíacos. La gran verdad fue que todo fue un fenómeno (Erscheinung) cuyo correlato en cosa en sí (Ding An Sich) jamás estuvo. Nos sirvió para ver que, tras el velo del fenómeno (Phainömenon) no había nada más. Y, desde entonces, vemos la vida como la vivimos y no como la soñamos..
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