América ensimismada gruñes como guerrero jaguar,
A través de la amplia latitud enriquecida por lagos y
montañas,
Por la estructura vertebral de Los Andes,
Por el brazo inmenso del Amazonas,
Por el Desierto de Atacama y los hombres
Que habitaron las faldas de tus senos.
“América” fuiste declarada, por el legalismo castellano
Para ser atiborrada de hombres blancos
Que vinieron a beber en vertientes legendarias,
Que alimentaron los sueños del Inca en otros tiempos.
Te vestiste de misterio y de leyenda
Y viviste tu muerte diariamente, como un enjambre
De abejas que derraman su esencia sobre el suelo.
Tus densos bosques detuvieron el avance,
(Como Caupolican avanzando como un tronco
Divinizado por la furia y el derecho de la tierra)
De los bestiales invasores.
(Incluso hoy cantan aciagas araucarias
Que vierten la savia de sus vidas sobre territorios
extirpados)
América vive en la grieta abierta al mundo
En el clamor de bronce de sus pueblos submarinos.
¿Qué te puedo ofrecer yo, América resplandeciente,
Más que cantarle a tus valles y tus ríos,
Al brillo solemne de tu cordillera,
Que se levanta sobre todas las cabezas?
Cantar abrazado a tu tierra el estribillo
Que resuena en todas las escuelas
Donde habitan los niños y las niñas
Que serán el fruto de tu siembra.
Y nosotros que venimos desde el valle
Nos topamos con todas tus estrellas
Australes astros en la música de esferas
De toda la melodía de las geometrías.
Y siente el caribeño su rostro humedecido
Por el llanto múltiple del cielo tropical;
Y el guaraní con su valle y sus exiguos cerros
Alimentando al ganado americano.
Veremos también al gaucho y al arriero
Danzar por el valle y las montañas;
Estrechar la mano oscura del chilote
En la desocupación que el mar dejó en sus redes.
Montar por la estepa patagónica
Y penetrar en los misterios de sus infinitas extensiones,
Que son reflejo del cielo más benigno
Que percibe el habitante cósmico de este continente.
América tanto te debo y te debemos
Que ni todas mis palabras alcanzarán tus extensiones,
Deambularán por toda la piel de tu geografía
Y esperarán en un valle, descansar de tantos viajes.
Octavio Alto
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